Trashumante por un día: Experiencia única en la naturaleza

Adentrarse en la vida trashumante es abrir una puerta al pasado, donde las prácticas ancestrales cobran vida a través de experiencias únicas en plena naturaleza. Conéctate con la tradición trashumante La actividad de ser «Trashumante por un Día» te ofrece la oportunidad de sumergirte en un estilo de vida que ha dado forma a paisajes y culturas durante siglos. En esta experiencia, te invitarán a unirte a los pastores en su recorrido diario por rutas centenarias, conocidas como cañadas reales. Estas rutas, que conectan diferentes ecosistemas, permiten el movimiento estacional de los rebaños en busca de pastos frescos, y son la esencia de la trashumancia. A lo largo de la jornada, aprenderás sobre las dinámicas del pastoreo y cómo se mantiene el equilibrio con la naturaleza. Esta actividad no sólo te permitirá entender el valor de la trashumancia como una práctica ganadera sostenible, sino que también te conectará emocionalmente con el entorno. En compañía de los pastores, conocerás de cerca las historias y anécdotas que hacen de la trashumancia un patrimonio cultural vivo. Vivirás el día a día de aquellos que dedican su vida a mantener viva esta tradición, y entenderás la importancia de preservar estas rutas para las futuras generaciones. Participa en actividades trashumantes Además de acompañar a los pastores, la experiencia de ser «Trashumante por un Día» incluye una variedad de actividades diseñadas para enriquecer tu comprensión de esta tradición. Podrás participar en talleres de artesanía donde aprenderás a trabajar la lana, desde el esquilado hasta el tejido, utilizando técnicas que han sido transmitidas de generación en generación. Estas actividades te permitirán crear tus propias piezas, llevándote a casa un recuerdo tangible de tu día como trashumante. La gastronomía también juega un papel clave en esta experiencia. A lo largo del día, degustarás productos locales elaborados con ingredientes provenientes de la ganadería trashumante. Desde quesos artesanales hasta cordero asado, cada bocado te contará una historia sobre la conexión entre el hombre y la tierra. Las comidas se realizan al aire libre, en un entorno natural que te permitirá disfrutar de los paisajes y la tranquilidad que solo la vida en contacto con la naturaleza puede ofrecer. Comparte una jornada inolvidable Ser «Trashumante por un Día» no es sólo una experiencia para los sentidos, sino también una oportunidad para reflexionar sobre el impacto de nuestras acciones en el medio ambiente. Al participar en esta actividad, contribuirás al apoyo de las comunidades locales y a la preservación de un patrimonio cultural. Esencial para la identidad de muchas regiones. Este día inolvidable es ideal para aventureros, amantes de la naturaleza, familias y cualquier persona interesada en conocer más sobre la trashumancia y su importancia. Al finalizar la jornada, te llevarás no solo recuerdos, sino también una nueva perspectiva sobre la vida en armonía con la naturaleza. En Caminos Trashumantes te invitamos a vivir un día lleno de tradición y naturaleza con nuestra experiencia «Trashumante por un Día». No pierdas la oportunidad de sumergirte en esta aventura única que te conecta con la historia y el entorno natural. Contáctanos para más detalles y reserva tu lugar en esta jornada inolvidable. Si eres un proveedor de servicios interesado en formar parte de esta experiencia, te animamos a unirte a nuestra red de actores en los Caminos Trashumantes. Esperamos verte pronto.
Fiestas de la Trashumancia: Celebraciones con historia

Queremos invitarte a sumergirte en las vibrantes fiestas de la trashumancia, donde la tradición se celebra con pasión y color. Reviviendo tradiciones ancestrales Estas festividades, organizadas en diversas regiones, marcan momentos significativos del ciclo trashumante, como el inicio o el final de las migraciones estacionales de los rebaños. Al unirte a estas celebraciones, tendrás la oportunidad de vivir la cultura local en su máxima expresión, con música, danzas y vestimentas tradicionales que llenan de vida cada evento. Cada fiesta es única, reflejando el carácter especial de la comunidad anfitriona. Desde desfiles de ganado adornado con cintas coloridas hasta concursos de esquileo y muestras de productos locales, estas celebraciones son un verdadero festín para los sentidos. Te invitamos a comprender la trashumancia no solo como una práctica ganadera, sino como un elemento vital del patrimonio cultural que se ha mantenido vivo a través de generaciones. Un festín para los sentidos En estas fiestas, la gastronomía se convierte en protagonista, ofreciéndote una experiencia culinaria inigualable con platos típicos elaborados con ingredientes locales. El cordero, pieza clave de la cocina trashumante, se presenta en diversas preparaciones que deleitan con sabores auténticos. Desde asados al aire libre hasta guisos tradicionales, cada plato es un homenaje a la conexión con la tierra y el ciclo natural. Además de la comida, las ferias que acompañan a estas celebraciones te permitirán explorar la artesanía local. Podrás descubrir puestos con productos hechos a mano, como textiles de lana y objetos decorativos, elaborados con técnicas tradicionales que reflejan la habilidad de los artesanos locales. Este aspecto enriquece la experiencia y promueve la sostenibilidad, apoyando a las economías locales. Un encuentro de Comunidad y Cultura Las fiestas de la trashumancia son mucho más que entretenimiento; son un punto de encuentro donde las comunidades locales reafirman lazos y comparten historias. Queremos que te conectes con la gente del lugar y aprendas sobre sus costumbres y estilo de vida. Durante las fiestas, se organizan charlas y talleres que ofrecen un espacio para el intercambio cultural y el aprendizaje, discutiendo temas relacionados con la trashumancia, la sostenibilidad y la conservación del patrimonio. Estas festividades son ideales para familias, aventureros y cualquier persona interesada en explorar la riqueza cultural de las regiones trashumantes. Al participar, no sólo disfrutarás de un día lleno de diversión y descubrimiento, sino que también contribuirás a la preservación de una tradición fundamental para la identidad cultural de muchas comunidades. Embárcate con nosotros en una experiencia que te llevará al corazón de la tradición trashumante. Conviértete en parte de nuestra comunidad y descubre lo que significa ser Trashumante por un día. Ponte en contacto con nosotros para obtener más información y asegurar tu participación en este viaje excepcional. Si eres un proveedor de servicios que desea colaborar, estamos encantados de integrar nuevas ofertas que enriquezcan nuestra propuesta. Queremos compartir contigo y con nuestros colaboradores la riqueza de nuestro patrimonio cultural y natural.
Otoño trashumante

En otoño se produce un desplazamiento clave dentro del ciclo tradicional de la ganadería extensiva: los rebaños de ovino, principalmente de razas tradicionalmente trashumantes como la oveja merina, abandonan los puertos de montaña —zonas de pastoreo estival ubicadas en la Cordillera Cantábrica, los Pirineos, la Sierra de Cuenca o los Montes Universales de Teruel entre otros repartidos por nuestra geografía — y se encaminan hacia las dehesas del sur o llanuras de invierno, más suaves climáticamente. ¿Por qué realizan este desplazamiento, a veces de cientos de kilómetros? Respuesta obvia para unos, desconocida para otros, obedece a razones agronómicas, climáticas y económicas. Los pastos de montaña se agotan tras el verano y la llegada de heladas o nieve hace inviable la estancia prolongada del ganado. En cambio, las zonas de menor altitud ofrecen pastos disponibles, menor riesgo de congelación del suelo y un clima más benigno para el invierno. Volvamos la vista atrás Aunque la trashumancia tiene raíces milenarias y forma parte de nuestra historia ganadera, lo cierto es que su práctica se ha reducido considerablemente en volumen en las últimas décadas. Según el “Libro Blanco de la Trashumancia” del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los rebaños trashumantes han disminuido notoriamente respecto a épocas pasadas. Las antiguas vías pecuarias que permitían estos desplazamientos –circulando por cañadas, cordeles y veredas– suman más de 125.000 km en España. Estas rutas articulan un patrimonio ecológico y cultural: actúan como corredores biológicos permitiendo movimientos de fauna o dispersión de semillas, además de conectar paisajes rurales de gran valor. Durante el descenso otoñal, el rebaño realiza una media diaria de 20-25 km según las condiciones climáticas, pendientes y disponibilidad de pasto, recuperando un itinerario que antaño podía alargarse hasta 600-700 km en los grandes traslados entre norte y sur.Por ello, el otoño ofrece una oportunidad única de vivir la trashumancia bajo los colores anaranjados y el caer de las hojas, que no siempre recibe tanta atención como la subida primaveral hacia los puertos. Experiencias para hacer este otoño No muy lejos de este artículo, a un par de clicks en esta misma web, te proponemos varias actividades ligadas a esta estación que permiten entender más a fondo la trashumancia, además de disfrutarla como visitante. Aquí te dejamos algunos ejemplos: ¿Te animas? Para quienes ya conocen la cultura de la trashumancia, el otoño es un momento idóneo para profundizar: no es solo ver ovejas, sino analizar cómo se desarrolla el descenso, qué condiciones se manejan (pastos, clima, itinerario), qué impacto tiene en el paisaje y qué vínculo directo existe con las experiencias ofertadas en la red Caminos Trashumantes. Combinar una ruta por vía pecuaria, un taller de lana y una comida vinculada al pastoreo permite obtener una visión más completa —y menos tópica— de esta práctica ganadera. Te invitamos a calzarte las botas y vivir la trashumancia en otoño.
Cañadas para todo el mundo

En las últimas décadas, los espacios de montaña y los corredores trashumantes han experimentado una transformación silenciosa: mientras la actividad ganadera extensiva sigue siendo el motor ecológico y cultural que mantiene vivo el territorio, el uso recreativo y turístico de estos mismos espacios —senderismo, BTT, gravel, turismo rural o de naturaleza— se ha multiplicado. Esta coexistencia, positiva y necesaria, exige sin embargo un marco de respeto, conocimiento mutuo y corresponsabilidad. El papel del rebaño en el equilibrio de la montaña Los rebaños, aunque cada vez más escasos, cumplen funciones ecológicas esenciales: controlan la biomasa vegetal y reducen el riesgo de incendios, favorecen la diversidad de pastos y evitan la invasión de matorral. En los puertos de montaña de la Cordillera Cantábrica, los Pirineos o el Sistema Ibérico, la llegada del ganado trashumante ayuda a mantener los paisajes abiertos que atraen precisamente a quienes los visitan para practicar deportes o disfrutar del entorno. Sin embargo, durante los meses de pastoreo en altura —de primavera a otoño— los rebaños comparten esos espacios con miles de visitantes. Y ahí es donde la convivencia requiere atención: el simple acto de acercarse demasiado a un rebaño puede provocar estrés en los animales o interferir con el trabajo de los perros mastines. Estos perros guardianes, fundamentales para la protección frente al lobo o el oso, no son animales de compañía: su instinto es defensivo. Si se les respeta la distancia, cumplen su función sin incidentes; si se invade el espacio del rebaño o se intenta tocarlos, pueden reaccionar con agresividad. La recomendación es sencilla y efectiva: cuando un rebaño esté visible, reducir el paso, no interponerse entre los animales y los perros, y avanzar con calma y silencio. Si se va con perro, debe ir siempre atado. No es una cuestión de cortesía, sino de seguridad y respeto por el trabajo de los pastores. Basura, caminos y responsabilidad compartida La presencia creciente de visitantes trae consigo un desafío ambiental: residuos, abandono de plásticos o restos de comida que alteran la calidad de los pastos o la salud del ganado. Los pastores son los primeros que perciben esas consecuencias en su día a día. Las vías pecuarias, cañadas y cordeles son bienes de dominio público: su función principal sigue siendo el tránsito ganadero, aunque hoy también sean itinerarios de ocio. La convivencia pasa por entender que estos caminos tienen prioridad ganadera, y que su buen mantenimiento depende de un uso cuidadoso, sin roturas de cercados, sin abrir portones que luego quedan sin cerrar y sin deteriorar las márgenes. BTT, gravel y usos compartidos del territorio El auge del ciclismo de montaña y de la modalidad gravel ha abierto nuevas oportunidades para las zonas rurales, pero también nuevas tensiones. Cada vez más ciclistas recorren antiguos caminos trashumantes, atraídos por su trazado, su paisaje y su historia. Sin embargo, estos caminos fueron diseñados para el paso de animales, no para el tránsito masivo o de alta velocidad. La clave está en convertir la coincidencia en alianza. Los itinerarios BTT y gravel pueden ser un recurso turístico sostenible si se integran en una gestión compartida: señalización que advierta de presencia de rebaños, calendarios coordinados con las bajadas y subidas trashumantes, y campañas que informen al visitante de las normas básicas de comportamiento.Asimismo, es esencial que parte de los beneficios del turismo activo reviertan en quienes mantienen el paisaje. Los rebaños y los pastores son, de hecho, los principales agentes de conservación. Sin ellos, los prados se cerrarán, aumentará el riesgo de incendios y se perderá el mosaico agro-ganadero que da valor a estas rutas. Promover modelos de retorno económico —comprando productos locales, contratando visitas guiadas o participando en experiencias como las que ofrece Caminos Trashumantes— no solo es justo, sino necesario para la sostenibilidad real de estos territorios. Convivir es conservar La convivencia entre rebaños y visitantes no es un problema: es una oportunidad para aprender a compartir el territorio con respeto y conciencia. Los pastores, pastoras y sus animales fueron los primeros cuidadores de estos paisajes; los visitantes de hoy, en cualquiera de sus formas, son los nuevos depositarios de esa responsabilidad.Disfrutar de la montaña, recorrer una cañada o pedalear por un cordel solo tiene sentido si se hace con conocimiento del entorno y agradecimiento hacia quienes lo mantienen vivo. Porque convivir con los rebaños es también una forma de conservar el paisaje que todos venimos a admirar.
Mujeres al frente del rebaño

Durante siglos, la imagen tradicional del pastor ha sido masculina: un hombre con su rebaño, su cayado y su border collie recorriendo la montaña entre la niebla. Sin embargo, esa imagen ya no representa la realidad completa del campo. En los últimos años, las mujeres han ido ganando visibilidad y protagonismo en todos los eslabones del sistema ganadero trashumante: desde el pastoreo y la gestión directa de explotaciones, hasta la transformación artesanal, la gastronomía o la divulgación cultural. Hoy, hablar de trashumancia es también hablar de igualdad de oportunidades y de liderazgo femenino en el medio rural. Rompiendo estereotipos en el pastoreo El pastoreo sigue siendo una de las actividades más exigentes del medio rural: requiere autonomía, conocimiento profundo del territorio y trabajo físico. Cada vez son más las mujeres que asumen ese reto como una elección profesional y vital. Algunas se incorporan a explotaciones familiares; otras inician proyectos propios, demostrando que la ganadería extensiva y la trashumancia no entienden de género, sino de vocación. En la red de Caminos Trashumantes, varias de las experiencias disponibles están lideradas por mujeres. Pastoras que acompañan al visitante durante la marcha del rebaño, explican las rutas y los sistemas de pastoreo, o gestionan la producción de lana y queso con criterios de sostenibilidad. Estas iniciativas no solo mantienen viva la tradición, sino que aportan una mirada renovada al sector: más abierta a la innovación, a la comunicación con el visitante y a la conciliación entre vida personal y profesional. Según datos del Ministerio de Agricultura, más del 30 % de los nuevos titulares de explotaciones ganaderas son mujeres, una cifra que no deja de crecer. Mujeres que transforman la tradición El liderazgo femenino en el mundo trashumante no se limita al pastoreo. Muchas mujeres están detrás de la cadena de valor que transforma los productos del rebaño en alimentos y artesanías con identidad propia. Desde queserías familiares que elaboran quesos de oveja o cabra con leche procedente de pastoreo extensivo, hasta talleres de artesanía en lana donde se rescatan técnicas tradicionales de hilado, teñido o fieltro. Talleres que además, sirven como terapia para mejorar el bienestar emocional de las personas que disfrutan de sus talleres. En Caminos Trashumantes encontramos varios ejemplos: proyectos liderados por mujeres que ofrecen talleres de lana merina, experiencias gastronómicas donde ellas están al frente de los fogones, o rutas interpretativas guiadas por pastoras que combinan conocimiento del territorio con hospitalidad. Igualdad como motor de futuro La igualdad de oportunidades en el mundo rural no es solo una cuestión de justicia social, sino una estrategia de supervivencia del territorio. Sin mujeres, no hay relevo generacional posible, ni equilibrio demográfico, ni diversidad económica. La incorporación femenina a la ganadería trashumante demuestra que la modernización del campo no pasa por su abandono, sino por la apertura a nuevas formas de habitarlo y gestionarlo. Las redes de apoyo, las políticas de titularidad compartida y las plataformas que visibilizan sus proyectos son esenciales para consolidar ese cambio. Apostar por la igualdad en el campo es también apostar por un medio rural más innovador, sostenible y vivo. Compartimos este camino. Las mujeres trashumantes están demostrando que la ganadería extensiva puede ser un espacio de emprendimiento y de futuro. No solo pastorean rebaños: tejen redes, abren caminos y garantizan que la trashumancia siga siendo un patrimonio vivo, plural y en evolución.
Trashumancia para todos: abrir caminos hacia la inclusión

La trashumancia es movimiento, es camino compartido. Desde hace siglos, pastores y ovejas recorren las cañadas uniendo territorios y comunidades. Hoy, además, nos recuerdan algo esencial: que la naturaleza, el patrimonio y la cultura deben estar abiertos a todas las personas, sin excepción. En este espíritu, el Club de Montaña Pandetrave, junto conel Club de Producto Caminos Trashumantes, organizó una experiencia piloto en las montañas de Salamón (León) que hizo posible lo que para algunos parecía inalcanzable: la visita en montaña a un rebaño trashumante para personas con discapacidad sensorial, física o intelectual. La trashumancia como experiencia inclusiva Los beneficios de pasar tiempo en la naturaleza y en contacto con animales están cada vez mejor documentados. El simple hecho de caminar al aire libre, de escuchar los cencerros, de observar el ritmo pausado de las ovejas o de acariciar su lana, genera bienestar físico y mental. Para personas con discapacidad, estas experiencias son además una puerta hacia la autonomía, la autoestima y la participación social. El encuentro en Salamón demostró que es posible adaptar las actividades trashumantes para que todas las personas puedan disfrutarlas: itinerarios accesibles gracias al equipamiento del Club de Montaña Pandetrave, explicaciones apoyadas en lenguaje sencillo, acompañamiento especializado y propuestas que estimulan los sentidos más allá de la vista o el oído. Porque la trashumancia no se cuenta solo con palabras: se siente con el tacto, con el olfato de los pastos, con la vibración del suelo bajo el paso del rebaño. Responsabilidad compartida La inclusión en el turismo de naturaleza no debe verse como un añadido, sino como una responsabilidad colectiva. Abrir las experiencias trashumantes a todos los públicos significa reconocer que el patrimonio cultural y natural pertenece a toda la sociedad. Al hacerlo, fortalecemos no solo la accesibilidad, sino también la sostenibilidad: más personas implicadas, más comunidades comprometidas, más voces que defienden la conservación de estos paisajes. Un modelo para el futuro La experiencia piloto de Salamón es solo un primer paso, pero apunta a un modelo de futuro: un turismo trashumante capaz de emocionar, educar y sanar. Actividades como acompañar un rebaño en la montaña, participar en un taller de lana o compartir un queso elaborado con leche de oveja trashumante pueden convertirse en herramientas de inclusión, integración y bienestar. El reto ahora es ampliar estas propuestas, replicarlas en otras rutas y festividades, y garantizar que cada nueva actividad tenga en cuenta las necesidades de accesibilidad desde el principio. Porque la trashumancia no entiende de barreras: es, por definición, un camino abierto. Un camino de todos La trashumancia sigue siendo, como siempre, una lección de vida: avanzar juntos, paso a paso, cuidando lo común. Que estas experiencias sean accesibles a todas las personas, sea cual sea su condición, es la mejor manera de honrar ese legado. Porque los caminos trashumantes no son solo senderos de ovejas y pastores: son caminos de humanidad.
Experiencia Gastronómica Trashumante

El próximo domingo 28 de septiembre de 2025 a las 12:00h, en el Centro de Formación Vallebarco, Dehesa San Francisco (Santa Olalla del Cala, Huelva), tendrás la oportunidad de saborear la cultura trashumante a través de una jornada única. 📌 Actividades:🐑 Visita interpretada: pastoreo merino en la dehesa🔥 Taller en directo: Asado de cordero ecológico🥗 Degustación de productos ecológicos💬 Intercambio de ideas sobre el futuro de la cultura trashumante Una experiencia que une tradición, sostenibilidad y gastronomía en un entorno natural incomparable. Más info: 📞 +34 639 341 270
Luz para el futuro de la trashumancia: la Cañada Real Conquense en Checa

En el corazón de la península, cuando el verano comienza a desplegarse, un rebaño trashumante pasta en los alrededores de la Cañada Real Conquense, una de las grandes vías pecuarias de España. Este antiguo camino recorre más de 400 kilómetros desde los pastos de verano en Cuenca hasta las dehesas del sur, atravesando tierras de Ciudad Real y Jaén. Durante siglos ha sido la autopista verde de los pastores, uniendo paisajes y comunidades, y hoy se convierte también en un eje privilegiado de turismo de naturaleza y de turismo trashumante. Checa y la magia de Checa Ilumina El municipio de Checa (Guadalajara) es uno de esos lugares donde la trashumancia todavía se siente con fuerza. Aquí se celebra cada verano el evento Checa Ilumina, una noche en la que más de 10.000 velas transforman el casco histórico en un escenario de cuento. Entre luces y música, el protagonismo lo toma también la trashumancia: vecinos y visitantes pueden acompañar a un rebaño trashumante en su paso por la cañada y participar en actividades ligadas a los oficios tradicionales. Durante la jornada se realizan demostraciones de esquileo, talleres de lana y herrería, recordando la estrecha relación entre la vida pastoril y los oficios que durante siglos sostuvieron la economía de la montaña. Es una ocasión única para sentir de cerca el ritmo de los animales, la paciencia de los pastores y el valor de un patrimonio que hoy se reivindica como ejemplo de sostenibilidad. La belleza desconocida de las Montañas Vacías Checa se sitúa en un enclave natural privilegiado, dentro de lo que muchos llaman las Montañas Vacías: una extensa área del sistema Ibérico oriental caracterizada por su baja densidad de población, su riqueza natural y su silencio. Este territorio se ha convertido en referente europeo de cicloturismo gracias a la ruta de bikepacking Montañas Vacías, que atraviesa pistas y caminos solitarios. Para quienes buscan un turismo de naturaleza auténtico, la zona ofrece una combinación única: la posibilidad de recorrer la cañada al ritmo lento de un rebaño y, al mismo tiempo, explorar paisajes que parecen intocados, donde la trashumancia actúa como guardiana de la biodiversidad. Museo de la Ganadería y turismo trashumante Checa cuenta además con un recurso imprescindible para comprender esta tradición: el Museo de la Ganadería Tradicional, donde se conservan herramientas, imágenes y testimonios de siglos de pastoreo. El museo es también un punto de encuentro para actividades culturales y educativas ligadas a la trashumancia y refuerza la identidad del municipio como uno de los referentes en la conservación de este patrimonio inmaterial. Para el viajero, esto significa que Checa no es solo un destino para un fin de semana, sino una puerta de entrada a un mundo de experiencias: acompañar un tramo de rebaño, aprender a esquilar o hilar, degustar quesos y carnes ligados a la oveja trashumante o caminar por alguna de las etapas autoguiadas señaladas en la sección “Nuestros Caminos” del proyecto Caminos Trashumantes. Una invitación a caminar despacio La Cañada Real Conquense no es únicamente una ruta ganadera; es un testimonio de cómo los paisajes se han cuidado durante siglos gracias al ir y venir de ovejas y pastores. En Checa, bajo la luz de las velas de Checa Ilumina, esa historia se convierte en presente y se ofrece al visitante como una experiencia viva. Quien se acerque descubrirá que el turismo trashumante no es solo observar: es participar, sentir, aprender y dejarse transformar por un ritmo distinto. Una forma de viajar más lenta, más consciente y profundamente conectada con la sostenibilidad del territorio.
Despedir la primavera camino de las montañas

Cada año, cuando mayo y junio avanzan, las dehesas andaluzas y manchegas se preparan para la partida. Los pastores reúnen sus rebaños, revisan esquilas, cargan herrajes, afinan sus rutas. Es la despedida para muchos: un tramo final de hogar antes de poner rumbo a los puertos de montaña. Porque en el norte aguardan los pastos frescos del verano, entre León y Asturias. Este tránsito milenario sigue una de las vías pecuarias más emblemáticas del centro-norte peninsular: la Cañada Real Leonesa Occidental. Desde tierras de Andalucía y Extremadura, atraviesa Castilla-La Mancha y Castilla y León hasta las montañas fronterizas entre la provincia de León y Asturias. Es un hilo vivo que enlaza pueblos, cañadas secundarias y viejos descansaderos, y que continúa en uso gracias a quienes mantienen el oficio y también al impulso del turismo trashumante y del turismo de naturaleza. La Cañada Real Leonesa Occidental: ruta de vida La Leonesa Occidental no es solo un sendero: es una columna vertebral que une distintos paisajes y culturas. Desde el tramo del GR-42, que atraviesa la Sierra de Aracena hasta Segura de León, hasta los pasos en la meseta y su ascenso hacia Puente Villarente y los puertos leoneses. A lo largo del recorrido se pueden identificar puntos donde descansar, alojamientos rurales y pueblos con memoria trashumante. En la actualidad, proyectos como Caminos Trashumantes ofrecen etapas marcadas en su web (en “Nuestros Caminos”) para quienes deseen caminar de forma autoguiada o acompañar un tramo con pastores y rebaños. Se trata de turismo sostenible y enriquecedor, para uno mismo y para el territorio: caminar al ritmo del rebaño, respetando el paisaje, aprendiendo del camino y la cultura a nuestro paso. La fiesta de Huertas de Ánimas y otras celebraciones del camino Una de las celebraciones más emotivas ocurre en Huertas de Ánimas (Trujillo, Cáceres), donde el pueblo despide a uno de sus pastores emblemáticos: José Manuel Sánchez y su familia. Durante esta fiesta de despedida, el rebaño cruza el municipio, se organizan talleres, actos culturales y degustaciones. Es una ocasión ideal para quienes quieren acercarse a la trashumancia en vivo: escuchar los cencerros, saludar al pastor, asistir al rito del adiós y al encuentro comunitario del camino. En esta misma localidad, festividades como la Feria del Queso de Trujillo también celebran productos ligados al rebaño trashumante, al territorio y a la gastronomía local. Para el visitante, visitar estas jornadas se convierte en una ventana para conectar con la cultura rural, conocer productores, degustar queso de oveja y comprender la sostenibilidad detrás de su elaboración. Turismo natural que respeta el paisaje Participar en estas experiencias no es turismo convencional. Es turismo de naturaleza consciente: caminar a baja huella, colaborar con el mantenimiento de senderos y cañadas, favorecer la economía local de pueblos pequeños y conectarse con el ritmo de la tierra. Muchas de las rutas ofrecidas son autoguiadas, otros segmentos de la marcha permiten acompañar rebaños reales. A cada paso, quienes participan reconocen que la trashumancia no es solo patrimonio, sino una herramienta de sostenibilidad territorial. ¿Cómo planificar tu viaje? La despedida en primavera no es un adiós definitivo: es el momento en que comienza el viaje que renueva la vida de las montañas. Si te animas, camina junto a un rebaño, saborea la tradición y deja que la Cañada Real Leonesa Occidental te devuelva algo de su latido.
Cuando el fuego nos despierta: Trashumancia, memoria viva contra el olvido

Este verano, una vez más, el fuego ha arrasado miles de hectáreas en nuestra geografía. Montañas que eran verdes hace semanas son ahora paisajes grises, cenizas de un ecosistema que pide auxilio. Cada incendio forestal nos sacude, nos entristece y nos recuerda una verdad incómoda: nos estamos desconectando del territorio que habitamos. Pero también nos ofrece una oportunidad. Porque cuando todo parece arder, la mirada atrás puede ser el mejor camino para avanzar. El paisaje necesita pastores Durante siglos, el pastoreo extensivo y la trashumancia fueron los aliados naturales del equilibrio ecológico. Los rebaños no solo producían alimento, lana y economía rural: mantenían el monte vivo y sano. Las ovejas y cabras, al pastar en zonas de matorral, reducían la biomasa inflamable. Sus movimientos creaban cortafuegos naturales. Sus pasos aireaban la tierra, su estiércol fertilizaba el suelo, su presencia favorecía la biodiversidad. El monte se limpia con pezuñas, no con excavadoras. Trashumancia: sabiduría en movimiento En un mundo acelerado, la trashumancia nos recuerda otra forma de estar en el mundo. Los pastores que recorren cientos de kilómetros con sus rebaños no solo cuidan animales. Custodian rutas, pueblos, fuentes, saberes, palabras y gestos que se pierden cuando se apaga el último fuego. Ellos saben cuándo cambia el viento. Conocen los ritmos de la tierra. Entienden que no se puede imponer calendario a la naturaleza. Han aprendido a leer el cielo, el canto de un mirlo, la floración de una retama. Su experiencia es un libro abierto que la ciencia empieza ahora a valorar. Volver a los oficios, volver a los sabores Recuperar el pastoreo y la trashumancia no es solo cuestión ambiental. Es también una apuesta por la soberanía alimentaria, por los sabores auténticos, por los oficios con alma. El queso de oveja trashumante, la miel que sigue las floraciones, la lana merina trabajada a mano, el pan cocido en horno comunal… Cada uno de estos productos habla de una forma de vivir más en armonía con el entorno. Y hoy, esa forma de vivir se convierte en nuestra mejor herramienta para resistir. El futuro es resiliente… si miramos hacia nuestras raíces La resiliencia no se improvisa. Se construye con tiempo, con vínculos, con memoria. Con saberes que han sobrevivido siglos porque funcionaban, porque cuidaban, porque pensaban en el mañana. Hoy más que nunca necesitamos volver a esas raíces. No como un gesto romántico, sino como una estrategia real frente al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el abandono rural. Porque proteger la trashumancia es proteger los paisajes, las personas y los recursos que nos alimentan. Caminos Trashumantes: una brújula en tiempos inciertos Desde www.caminostrashumantes.com queremos ser esa brújula que te acerque a una forma distinta de mirar el mundo. Aquí no hay recetas mágicas, pero sí caminos milenarios que nos enseñan otra forma de avanzar. Te invitamos a: Cuando todo arde, mirar atrás no es retroceder. Es recordar de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. La trashumancia no es una postal. Es una posibilidad. Una herramienta. Un relato de resistencia tejida con pasos, con tiempo y con tierra bajo las uñas. Que no sea el fuego el que nos obligue a mirar distinto. Que sea el deseo de construir un futuro más humano. Descubre más en www.caminostrashumantes.com #Trashumancia #ResilienciaRural #IncendiosForestales #CaminosTrashumantes #TurismoSostenible #VolverAlCampo #PatrimonioVivo